Los implantes son unas estructuras de titanio que se colocan mediante técnicas quirúrgicas en el hueso localizado debajo de la encía, en la que previamente había un diente que se ha perdido. Este implante se une de forma íntima al hueso receptor y una vez dado este proceso, se pueden colocar sobre él la parte del diente visible; esto se lleva a cabo mediante prótesis.
La ventaja de este tipo de aparato es que, a diferencia de aquellas prótesis removibles, estas no se mueven en la boca, estando fijadas en su posición correcta. Es por ello que este tipo de prótesis consigue una mayor aceptación por parte del paciente.
Realmente no existe una edad en la que a partir de la misma esté contraindicado la colocación de implantes; esto se debe a que es un tratamiento que conlleva un riesgo mínimo para la salud de los pacientes, siendo muy seguro.
Sin embargo, no es conveniente que se coloquen en pacientes menores de 18 años, puesto que a esta edad aún no se ha completado el desarrollo del hueso.
Cuando se realiza un tratamiento estrechamente relacionado con la salud del paciente, no se puede dar un porcentaje de éxito del 100%. No obstante, son realmente inusuales los casos de fracasos de estos.
El éxito depende de diversos factores como son la experiencia del cirujano bucal, la ausencia de factores de riesgo y el seguimiento post-operatorio tanto del paciente como del profesional especializado en implantología oral.
Desde las citas en las que se diagnostica el caso y se crea un plan de tratamiento, la duración de éste varía dependiendo de la necesidad o no de realizar procedimientos previos a la colocación del implante.
La intervención quirúrgica consiste en colocar los implantes en el hueso seleccionado para ello. Se utiliza anestesia local y se trata de un procedimiento totalmente indoloro.
El profesional realiza una incisión en la encía y crea el lecho en el que se va a posicionar el implante. Una vez colocado el implante se sutura la herida.
Un adecuado seguimiento por parte del profesional y llevar a cabo una buena higiene bucodental son esenciales para poder alcanzar el éxito del tratamiento implantológico. En caso de que no se sigan las indicaciones prescritas por el profesional sanitario, puede haber un mayor riesgo de fracaso del procedimiento.
La cirugía bucal es una especialidad que se encarga del diagnóstico, la prevención, el tratamiento y la rehabilitación de las enfermedades que puedan aparecer en la boca. Esta especialidad abarca los tratamientos de extracciones, extirpaciones de lesiones y sus análisis histológicos; también de la colocación de los implantes y del acondicionamiento de la zona cuando no es necesario la colocación de los mismos.
Al contrario de lo que se piensa, la prevalencia de riesgos o consecuencias está disminuida en caso de seguir las indicaciones y las medidas de prevención prescritas por el cirujano. Los mayores riesgos se observan en aquellos pacientes con alguna enfermedad no controlada, como puede ser la diabetes no diagnosticada.
En los últimos años la cirugía dental ha avanzado significativamente y se ha conseguido que la molestia asociada a cualquier acto quirúrgico sea mínima. La utilización de una técnica de anestesia adecuada, un acto quirúrgico desarrollado sin problemas y el seguimiento tanto por parte de paciente como del profesional de las instrucciones postquirúrgicas permiten la minimización de estas molestias.
Si, por ejemplo en aquellos casos en los que el paciente sufra una enfermedad sistemática no controlada, no diagnosticada o en caso de que esté contraindicado. Si el paciente no dispone de suficiente hueso se pueden realizar previamente unas técnicas quirúrgicas que acondicionen el hueso para poder llegar a ser posteriormente receptor del implante.
No es necesario, ya que la cirugía se será bajo anestesia local. Por el contrario, en caso de que se dé con anestesia general sí será necesario, de tal manera que se deberán seguir las indicaciones dadas por el dentista.
Es normal notar un ligero sangrado en las primera horas posteriores a la cirugía. Si ese sangrado fuese más intenso o se diese pasadas las 24 horas de la cirugía es necesario acudir en seguida al dentista.
Rotundamente sí, ya que son fundamentales para reducir la aparición de las posibles molestias y mejorar la curación de las lesiones. Se deben seguir en todo momento las indicaciones dadas por el cirujano oral.
Las enfermedades de las encías o periodontales son una de las causas de consulta más frecuentes. Estas pueden afectar exclusivamente a la encía, llamada gingivitis o darse en una forma más severa, influyendo también en el hueso, llamada periodontitis.
Existen varios tratamientos efectivos para estas enfermedades, dependiendo de la severidad de las mismas: limpieza dental o profilaxis (eliminación del sarro), raspado y alisado radicular (eliminación del sarro de las raíces) y cirugía periodontal (en casos de pérdida de hueso muy severa).
No se ha visto que haya una relación directa entre el tipo de alimentación y la aparición de las enfermedades periodontales. Sin embargo, hay algunos alimentos como son las frutas y las verduras que participan en la prevención de estas patologías.
Aunque el tabaco no es considerado una de las causas de aparición de esta enfermedad, si que puede empeorar la evolución de la misma, reduciendo la capacidad de defenderse de los tejidos afectados frente a las bacterias.
Algunos fármacos prescritos por los profesionales sanitarios pueden tener como efecto no deseado la inflamación de las encías. Estos son los anticonceptivos orales y aquellos empleados tras un trasplante de órganos, los utilizados para controlar la tensión arterial alta y los indicados para tratar las convulsiones.
Los implantes tienen la misma tasa de éxito tanto en pacientes sanos como en aquellos que tienen enfermedad periodontal, estando esta controlada. La manera ideal de conseguir un buen resultado a largo plazo con respecto a los implantes es asegurarse de que no se sufra de enfermedad periodontal o en caso de poseerla, tratarla antes.
Algunos estudios científicos muestran que las personas de edad avanzada con un mayor número de dientes son más activas que las que poseen menos. Destaca el dato de que las mujeres con un alto número de dientes presentan una mayor fuerza física y mayor capacidad de reacción.
La odontología restauradora es el conjunto de todos los tratamientos cuyo objetivo común es reparar los dientes dañados por caries y otras patologías. Estos tratamientos, como son los empastes y las reconstrucciones dentales, tienen el objetivo de fin de evitar la extracción del diente.
Se denomina odontología estética a aquella especialidad que tiene como fin conseguir una sonrisa más atractiva y natural, respetando siempre la salud dental. Para lograr esto hoy en día, es muy frecuente el uso de carillas dentales, tanto de composite como de porcelana. El blanqueamiento dental también nos ayuda a alcanzar una mayor estética.
Llamamos empaste u obturación al tratamiento ideal frente aquellos dientes que presentan caries. Consiste en eliminar el tejido dental enfermo y su sustitución con un material específico denominado composite.
Una reconstrucción dental es el tratamiento que llevamos a cabo cuando la superficie dental infectada por la caries es extensa. Esto conlleva una alteración de la anatomía, la función y la estética del diente. Con las reconstrucciones dentales recuperamos estos 3 aspectos.
En aquellos casos en los que la caries es muy profunda y cercana al nervio se puede sentir molestias al frío o al calor e incluso sensibilidad al cepillarse los dientes. Si esta situación perdura durante más de una semana, debe acudir a su dentista.
Las carillas de composite necesitan generalmente revisiones anuales para pulirlas y realizar los posibles retoques necesarios. Las carillas de porcelana en cambio no necesitan ningún mantenimiento especial más allá las revisiones propias de los dientes naturales.
El blanqueamiento dental se basa en la aplicación de sustancias capaces de penetrar en la superficie del diente llegando a las capas más internas dentales y ejerciendo en esa zona su acción blanqueadora.
La prótesis dental es la especialidad que se encarga de reemplazar los dientes perdidos por diferentes causas; de esta manera se reestablecen las funciones estética, masticatoria y fonatoria, además de recuperar la calidad de vida del paciente. Esta puede ser fija (anclada mediante diversos sistemas o a los dientes cercanos) o removible (se puede quitar y poner).
La prótesis dental fija se puede llevar a cabo mediante la adaptación de prótesis parcial o total, a unos implantes colocados previamente, o también mediante la colocación de coronas o puentes cementados sobre dientes naturales.Las prótesis dentales removibles se pueden retener gracias a los posibles dientes permanentes o, en caso de que no haya, a la encía.
Depende de lo que desee el paciente. La ventaja principal de las coronas o puentes sobre implantes con respecto a sobre el diente, es que en el primer caso no es necesario desgastar el diente. Sin embargo, se debe acudir al dentista para que el profesional realice un diagnóstico y constituya un plan de tratamiento.
En la mayoría de los casos no es necesario. Sin embargo hay algunas situaciones en las que no se dispone de suficiente espacio para poner la prótesis y habría que endodonciarlo.
Depende de la higiene y del mantenimiento llevado a cabo por el paciente y el especialista. Los materiales que se emplean son muy resistentes pero hay ocasiones en los que se pueden romper o desajustar; para evitar esto es importante acudir a las revisiones anuales, como si se tratara de un diente natural.
Por supuesto. La colocación de una prótesis no exime de la posible aparición de caries en el diente que está cubierto por la corona. Para la prevención es esencial mantener una buena higiene oral.
Las prótesis removibles pueden causar más molestias que las prótesis fijas, puesto que la boca cambia a lo largo de los años, al contrario que el aparato. Esto puede causar que se muevan, pudiendo llegar a perder parte de su función. Por ello es importante acudir a las revisiones anuales para poder comprobar mediante una revisón que todo está correcto o reajustarlas para que sigan manteniendo dicha función.
La ortodoncia es la especialidad de la odontología que se encarga del estudio, la prevención y la corrección de los posibles problemas que afectan a la función y la estética de la cavidad oral, afectando significativamente a la estética facial.
Hoy en día es posible solucionar una errónea colocación de los dientes pero también la mordida del paciente. Frecuentemente se tiende a pensar que la ortodoncia sólo se puede hacer en niños y adolescentes, pero esto no es cierto. Cada vez son más los adultos que se animan a someterse a un tratamiento de ortodoncia con muy buenos resultados.
Existen diferentes aparatos de ortodoncia, los cuales son recomendados por nuestro experto, una vez realizado un estudio bucal inicial. Este estudio es imprescindible para obtener unos buenos resultados.
No existe evidencia de que un tratamiento de ortodoncia sea mejor que otro. El experto en ortodoncia le presentará las diferentes opciones adecuadas después de haber realizado un estudio inicial necesario con el que establecerá el diagnóstico.
No existe un periodo de tiempo específico, puesto que este depende del tratamiento elegido y del paciente. Sin embargo es frecuente que sea en los primeros meses cuando se empiecen a observar mejoras.
Sí, es totalmente normal ya que para conseguir el movimiento dental que deseamos es necesario aplicar una presión constante; esto puede provocar sensibilidad, molestias e incluso dolor. En caso necesario está indicada la prescripción de analgésicos.
La respuesta es sí, la ortodoncia invisible o Invisalign. Se trata de la modalidad más estética y pionera. Consiste en el uso de férulas transparentes y personalizadas para cada paciente, que se puede quitar en determinadas ocasiones.
Durante el tratamiento de ortodoncia es posible que haya una mayor retención de alimentos y por tanto se deba incidir más en la higiene bucal. En caso de duda el odontólogo le dará unas instrucciones para llevar a cabo una buena higiene y de esa forma evitar manchas en los dientes e inflamaciones en las encías.
La endodoncia es la especialidad de la odontología que se basa en el tratamiento de aquellas enfermedades que afectan el nervio del diente, también conocido como pulpa dental. La pulpa dental es la estructura localizada en la región más interna del diente y es en ella donde se encuentran los nervios y los vasos sanguíneos.
Este tratamiento consiste en extraer la pulpa contaminada y rellenar el interior del diente con materiales específicos que puedan ser compatibles y no causen daño al paciente. El objetivo es por tanto eliminar la infección que hay en el diente y/o en las zonas cercanas a este.
No, ya que se realiza bajo anestesia local. Sin embargo ocasionalmente puede causar ligeras molestias en los días posteriores al tratamiento; tomar un analgésico por vía oral suele ser suficiente para la desaparición de estas molestias.
Los dientes se debilitan ligeramente por la pérdida de los nervios y de los vasos sanguíneos del diente en cuestión. No obstante una correcta posterior restauración del diente contrarresta este efecto.
La endodoncia permite mantener la salud del diente así como su estética y su función. Cuando no es posible hacerla la única opción es hacer la extracción del diente y colocar una prótesis o un implante.
Normalmente no. En algunas ocasiones se puede llevar a cabo una reendodoncia con buenos resultados a largo plazo.
La endodoncia no evita la aparición de caries u otras enfermedades en el diente, por lo que el paciente debe adquirir la costumbre de llevar una buena higiene en la boca y acudir al dentista cada 6 meses para revisión.